Avisar de contenido inadecuado

El contexto de Malebranche

{
}

EL LIBERTINISMO ERUDITO[1]

Libertinage érudit

Desde comienzos del siglo XVII, en los ambientes religiosos de Francia se advertía una seria preocupación por la expansión de lo que dió en llamarse más tarde el libertinismo erudito. es bien sabido que se trata de un proceso muy largo, que tiene sus raíces en el Renacimiento y aún antes, al menos en algunos de sus temas. La difusión de escritos materialistas o escépticos clandestinos, la discusión de tesis audaces en círculos que gozaban de una velada protección de algunos nobles, crearon poco a poco un clima de heterodoxia que alertó a los pensadores cristianos de la época. Ateos, libertinos, espíritus fuertes, llamaban cada vez más la atención en ciertos ciírculos de estudiosos y de hombres de mundo. A ellos se dirige claramente Pascal, y en respuesta a algunas de sus posturas hay que entender también la situación de la obra de Descartes (la subestimación cartesiana de la experiencia sensible y también del saber histórico), motivo por el que éste gozó también de la estima de Bérulle, fundador del Oratorio. Malebranche, contemporáneo de Bossuet y discípulo de Bérulle, acorde con él en hacer un usage chrétien del cartesianismo, no fue ajeno a estas inquietudes, tanto más que en su generación la expansión del libertinismo erudito era mayor. La intención de remover las raíces filosóficas del libertinismo erudito es una de las características que más aparece en la Recherche de la verité.

Es problemático precisar los contornos del libertinage érudit en la historia de la filosofía y su papel real en la preparación inmediata del movimiento iluminista. Además de los estudios de Naudé, Saint Evremond, La Mothe le Vayer, Cirano de Bergérac y otros espíritus fuertes, quedan todavía por analizar una serie de obras antilibertinas cuyo enfoque resulta inidpensable para completar y apreciar la importancia histórico-filosófica de este movimiento.

Componentes del libertinismo

Uno de los caracteres que distinguen al movimiento libertino de su heredero el Iluminismo, es la carencia de un ideario suficientemente unificado y consciente de su protagonismo. En el Iluminismo ( a pesar de su oposición al  esprit de système ) hay un cierto consenso sobre algunas tesis fundamentales introducidas en el debate filosófico a partir de las obras de Locke. El libertinismo, por el contrario, se mueve en forma no del todo clarificada, como una suerte de sincretismo más o menos oculto, mostrando eventualemente facetas que provenían de fuentes muy remotas. No obstante, las tesis compartidas tenían a menudo una cierta afinidad y mutua atracción que producían una cierta unidad, no basada en un estricto rigor especulativo, pero que cuajaban en una nueva situación cultural. Los adversarios veían a menudo esta co-implicación de las diversas tesis y de las diversas fuentes del libertinismo, con lo que tal vez ayudaron contra su intención a la mayor autoconciencia alcanzada más tarde por los iluministas..

Tal es el caso de Malebranche, el cual no ataca el libertinismo, no podía hacerlo, como una unidad sistemática. recorre más bien las diversas fuentes de que se alimenta, y lo hace ocasionalmente, a medida que los temas de su propia meditación iban ofreciendo oportunidades para ello.

Elementos de fuente averroísta

Hay una cierta divulgación del aristotelismo heterodoxo (como por ejemplo el pensamiento de Pomponazzi) en los ambientes culturales europeos, tanto académicos como extracadémicos. Las doctrinas que genéricamente se ubicaban en esa orientación habían tenido importantes centros de difusión en universidades de la era renacentista; por ejemplo, en Padua. En París había sido condenado Vanini y se conocía la penetración de elementos averroístas entre los libertinos.

El agustinismo postcartesiano reacciona contra el naturalismo de la era del Renacimiento, que en algunos autores, como Bruno y Pomponazzi, tenía trazos de lo que Bloch denominó  izquierda aristotélica. El mecanicismo cartesiano ofrecía, entre otras cosas, un instrumento para oponerse a toda tesis que magnificara en exceso la naturaleza física, o que debilitara el sentido de la espiritualidad del alma individual. Esta oposición derivaba luego a un rechazo de la filosofía de Aristóteles, que volvía a caer nuevamente en la sospecha de ser incompatible con la fe cristiana y acrecentaba la distancia de esta nueva filosofía (la del agustinismo postcartesiano) respecto a la escolástica.

Lo que se ataca al averroísmo es su tendencia a independizar al hombre de su referencia directa a la verdad y a Dios como espíritu trascendente. Esta postura hacía contacto con las consecuencias naturalistas y epicúreas de la moral.

Epicureísmo

Es cosa bien sabida que a lo largo de los siglos XVI y XVII se produjo en Europa un interés creciente por las filosofías de la época helenista, en particular por el epicureísmo, el escepticismo, el estoicismo, tanto por la amplia difusión de los textos griegos como latinos. Los grupos y cenáculos que debatían cuestiones naturales, morales y religiosas con orientación heterodoxa se nutrían de autores como Séneca, Cicerón, Lucrecio, Sexto Empírico, como también de autores modernos, como Montaigne, Valla o Gassendi, que habían acercado a la cultura del siglo muchos temas de aquellas escuelas. No todas ellas ejercieron la misma influencia, pero todas tuvieron alguna relación con la formación del clima propicio al libertinismo erudito. Y no sólo en los aspectos morales, sino también en las teorías gnoseológicas, en su actitud de rechazo hacia la metafísica, y su inconformismo en cuanto a las ideas religiosas.

Exagerando tal vez, un amigo de Descartes, el P. Mersenne, lamentaba ya en en su tiempo que hubiera tantos ateos en París (según él unos 50.000). A pesar de las exageraciones de Mersenne, puede verse una confirmación de esta preocupación en los textos de Pascal, de Bossuet y de Malebranche. Este, que demuestra una antipatía notable por la erudición como un fin en sí misma, depara una atención muy llamativa a autores como Séneca, Lucrecio, Epicteto y, entre los modernos, a Montaigne.

El epicureísmo, en particular, se había asomado oficialmente a la historia filosófica del Renacimiento a través de algunos temas que se inspiraban también en otras fuentes, como el De voluptate de Lorenzo Valla, los admiradores de Lucrecio, y más recientemente en el enfoque dado a los temas naturales por Gassendi. Éste representó en la Francia de la era cartesiana la instancia empirista, de una manera preparó la resonancia que habría de alcanzar más tarde Locke.

El punto de encuentro entre el averroísmo, o mejor, el aristotelismo heterodoxo con el epicureísmo residía en la común negación de la espiritualidad personal del individuo humano. Es una hipótesis atendible, por otra parte, la posible influencia de algunos temas de la ética aristotélica (la valoración del placer y de las pasiones) en la formación del epicureísmo. Pero en la era del libertinismo erudito, las doctrinas se acercaban a menudo por mero sincretismo y afinidad de ideas más que por una estricta relación lógica deductiva. En la moral, los epicúreos negaban todo finalismo trascendente ( y por tanto la Providencia)  y propiciaban una sabiduría de la buena administración del placer. Su éxito en el siglo XVII  no está desligado de una cierta reacción contra el moralismo exagerado de algunas escuelas de entonces, en el campo católico como en el protestante.

Malebranche presenta a los espíritus fuertes como demasiado atados a lo sensorial y a la imaginación, es decir, como no iluminados por la verdad intelectiva (de allí que su gnoseología sera la antítesis de esta posición,separando totalmente el orden intelectivo y la imaginación)

Los epicúreos identifican la verdadera divinidad con la totalidad de la naturaleza física y por ello creen que secundar el placer  y evitar el dolor es, sin más, secundar el orden divino. Con esto, los libertinos negarán el pecado original. El hecho de confundir el placer de los sentidos, que en sí mismo es un bien parcial y circunscrito, con el bien absoluto o la felicidad suma, tiene su origen en el pecado que ha debilitado la inteligencia y la voluntad del hombre minando su capacidad de atención.

Escepticismo

Es reconocida la influencia directa, aunque no exclusiva, de Montaigne y Charron en la formación del escepticismo moderno y también la difusión de sus posturas en los medios libertinos. No siempre el pirronismo fue directamente contrario a la fe. A veces fue aliado de un cierto fideísmo, como lo enseñan los casos de La Mothe le Vayer y del abbé Foucher, adversario de Malebranche y corresponsal de Leibniz.

Para apreciar la importancia de la duda escéptica en el siglo XVII, basta pensar en la atención que le deparan Descartes y Pascal y en el papel provocador que desempeñó el germen del pensamiento filosófico de ambos autores,, que le dieron desde ya diferentes respuestas. En la época de Malebranche, su expansión era tal vez mayor, pero se presentaba en un ensamble más estrecho con los otros elementos que ayudaron a configurar el movimiento inmediatamente precursor del Iluminismo.

Hay que distinguir la duda escéptica de la duda cartesiana. Esta es superada por el cogito ergo sum y mediante las reglas metodológicas, Dios además es garante de la verdad. La duda viene a ser justificada como un ejercicio de la atención para recibir con mayor disposición y claridad la luz de la verdad.

La duda cartesiana, sin embargo fue mezclada en los ambientes libertinos con otros elementos que le hacían perder su auténtica fuerza.Lo mismo ocurrió con algunos temas del mecanicismo físico, convertido en algunos medios en una versión renovada del mecanicismo de Demócrito y Lucrecio.

Montaigne gozaba de amplia aceptación en la época. No era un simple escéptico, sino alguien que inauguraba un modo nuevo de esecpticismo, el que recurría a cierto brillo de erudición, de relatos y lecturas hasta entonces olvidadas y desconocidas.

La erudición

La erudición como simple acumulación de curiosidades históricas (Descartes subestima justamente la historia por esta razón, su antihistoricismo tiene que ver con su antilibertinismo) estaba muy extendida en algunos círculos, no solo libertinos sino también escolásticos que se devanaban los sesos y emprendían arduas disquisiciones sobre lo que realmente habían pensado sobre tal o cual tema Tertuliano, Aristóteles o Averroes. Algunos se refugian en la erudición para evitar los grandes problemas teoréticos. Se trata de una curiosidad vana y elegante..

Un género muy representativo en la época es el de los diccionarios, que alcanzaría poco después su cumbre con Bayle (el  Dicionario histórico-crítico que unía las instancias escépticas y eruditas)  y sería luego sustituído por la Enciclopedia,

El cultivo de este tipo de erudición está vinculado a la mentalidad escéptica ya que la multiplicidad de datos y opiniones impide un juicio definitivo sobre un determinado tema. Los espíritus fuertes buscan distinguirse de los demás hombres  ya por la vastedad de su información, ya por la rareza u oscuridad de las cosas descubiertas.

Hay un abandono intencional de los temas metafísicos y morales, en una cómoda actitud de descargar el compromiso de pensar en la autoridad de autores antiguos, en un perderse en un laberinto de opiniones aun renunciando a la luz de la verdad.

La erudición podía ser un refugio para el escepticismo, el dilettantismo, y también un cierto retorno a la mentalidad pagana, por el simple hecho de daba una importancia desproporcionada a las opiniones de los antiguos sólo por ser antiguos.

La componente estoica

Con el estoicismo presente en los siglos XVII y XVIII ocurre lo que pasa con las otras corrientes: hay diversas opciones, algunas más cercanas al cristianismo, otras más proclives a la crítica  a la revelación.

Una de las características del estoicismo es su prédica de la entereza y del carácter moral, lo cual lleva en ocasiones a sobreestimar la fuerza de voluntad humana, aun en la aceptación semifatalista del propio destino. Negación del libre albedrío y autonomía de la moral eran dos principios que, mezclados con el sincretismo de la época, podía en determinadas figuras de librepensadores fusionarse con elementos epicúreos o hedonistas..

La postura estoica se concentra en el orgullo y en la confianza extrema en las propias fuerzas, fruto de la identificación de la razón con la energía que rige el mundo.

Séneca por ejemplo, gozaba de prestigio y era tomado como un ejemplar de una moral elevada no evangélica.

La influencia estoica en la época es amplia y en ello el libertinismo será precursor del iluminismo. La moral cartesiana revela esta influencia, lo mismo que otros autores, como Geulincx.

En el seno del libertinismo el estoicismo influye de una manera específica. No ya como el epicureísmo, o ciertas formas deterioradas del aristotelismo, acentuando la primacía de lo sensible, sino mas bien dando a la moral una autosuficiencia que la independizaba no sólo de la religión, sino también de la felicidad, proclamando el culto de la virtud por la virtud misma. Esto último que lo separa del hedonismo, puede compaginarse con una actitud de autosuficiencia humana que puede asumir incluso un "hedonista" heroico.

La total autonomía de la moral estoica, precursora del sapere aude kantiano, deconoce dos dependencias igualmente fuertes en el hombre: la dependencia de Dios y la dependencia de nuestro cuerpo y del mundo sensible..

Lo que se pone en juego con los estoicos, por lo tanto, es algo muy importante. Se trata de la legitimación filosófica de una característica actitud de los espíritus fuertes que herederarán los iluministas: la negación de la debilidad humana frente al placer (lo que en términos teológicos suponía la negación del pecado original) y la afirmación de la total autonomía de la moral respecto a la revelación.

Una cierta cristalización y al mismo tiempo crisis, en versión escéptica, de ambas tesis puede verse, poco más tarde, en Pierre Bayle. En los artículos del Diccionario histórico-crítico se transparenta claramente una tendencia a cierto dualismo semimaniqueo, que vendría a ser el reconocimiento de la debilidad humana, pero sin el supuesto del pecado original; y la afirmación de la autonomía de la moral respecto a la religión, afirmación que encuentra su expresión paradojal en la tesis de la posibilidad de un estado ateo.

En esta línea se encuentra una secta unitarista llamada los socinianos, quienes ejercieron un papel importante en el proceso preparador de la Ilustración. Originados en el Renacimiento  a fines del siglo XVI, se difundieron ampliamente por Suiza (Servet) y por Polonia. Eran antitrinitarios y negadores del pecado original, por lo tanto en moral tenían tendencias pelagianas. Si se supone que Calvino, uno de sus enemigos más acérrimos, fue también quien probablemente difundió, si no forjó, el nombre de  libertino, se verá en ellos un movimiento precursor de los librepensadores modernos.

Los socinianos defendían entre otras cosas, aquella autonomía de la moral y de la virtud con respecto a la gracia que los pelagianos heredaron de los estoicos. Hacen por lo tanto superflua la idea de redención.

Concluyamos diciendo que el estoicismo aporta al libertinismo la componente de racionalismo teoógico, es decir, el rechazo de la necesidad de un elemento sobrenatural, como la revelación o la gracia. Este racionalismo teológico no está del todo separado de una preparación del racionalismo tal como la interpretó gran parte de los autores iluministas.

Libertinismo y política 

Uno de los antecedentes más conocidos de una doctrina política deliberadamente opuesta a los principios vigentes en el medioevo es la de Nicolás Maquiavelo, el cual tiene también algunos rasgos que permiten considerarlo como fuente de algunas propuestas del libertinismo. El motivo no es sólo su ruptura con toda forma de primacía del clero, sino también la tesis de la separación entre política y moral, o de la naturaleza amoral de la política. La vasta influencia de este pensamiento y su revestimiento en formas más sistematizadas de filosofía política está documentada, tanto en Francia, como en Inglaterra, especialmente en la ideología política de Hobbes.

Había cierta literatura que justificaba el primado del poder sobre la razón y la verdad. Algunos de los eruditos de las cortes europeas  participaban de un ideario de antigua prosapia nominalista, que daba un primado al poder y a la decisión del príncipe por encima de consideraciones de orden moral.

En otros términos, la tesis lejanamente defendida por Ockham y luego hecha realidad con la Reforma, hace que no haya ninguna instancia superior a la autoridad del príncipe. Y el pragmatismo político conduce no sólo al cisma religioso, sino también a la subestimación de lo que es en realidad verdadero y de su distinción respecto de lo falso.

El paganismo relativista, al que corresponde el imperio absoluto de la praxis, se halla cercano a la tesis sensista o escéptica en gnoseología.. El pragmatismo político llevado al extremo, sería un primado del factum humanum sobre el Verum.

El Iluminismo no hubiera podido triunfar sin la confluencia del lado teórico -literario del libertinismo y del influjo creciente del absolutismo de la razón de Estado

Conclusión: El libertinismo desde la óptica de Malebranche

En nuestro análisis anterior hemos visto las implicancias de las posturas libertinas y sus fuentes.

La primera característica importante a tener en cuenta es que el libertinismo del siglo XVII presenta una cierta unidad y coherencia entre las principales tesis o actitudes defendidas, pero carece de la unidad de inspiración, de propósito y de proyecto cultural que caracterizarían más tarde al Iluminismo. Este último, a su vez, quizás no hubiera podido alcanzar esa mayoría de edad si no hubiera sido preparado por todo un ambiente cultural previo. De allí la importancia histórico-filosófica del fenómeno que estudiamos.

Hemos visto en qué medida el libertinismo se nutrió de fuentes de diversas escuelas del período humanístico, del medieval y de las corrientes heterodoxas del Renacimiento. Es claro también que sus tesis no están organizadas en forma de sistema y que ninguno de sus representantes (supuesto que no incluyamos entre los libertinos a Hobbes) nos ha dejado una obra filosófica en el sentido riguroso y sistemático del término. Los escritos de Cirano de Bergérac, por ejemplo, están redactados en forma de narraciones fantásticas, los diccionarios de los eruditos seguían un orden de criterios diferentes. No obstante, es cierto que hay una suerte de unidad latente entre las principales tendencias, que tal vez sólo podrá ser notada por un talento especulativo como el de Malebranche, cuya filosofía, aun en sus exageraciones, es en cierto modo la antítesis del libertinismo erudito.

La negación del pecado original está muy unida al racionalismo teológico

La negación de la inmortalidad del alma puede provenir del llamado aristotelismo heterodoxo (averroísta o alejandrinista), o directamente de fuentes epicúreas, y cumple la función de cortar el lazo de unión con la trascendencia, con todas las consecuencias morales y aun sociopolíticas que esto implica.

La tendencia empirista y naturalista del epicureísmo, apoyada al menos indirectamente por las tendencias del aristotelismo heterodoxo, presentaba una exaltación de la naturaleza física que contrastaba con una filosofía espiritualista.

El estoicismo con un sentido más austero, aunque no era tomado del todo en serio por los libertinos, más devotos del azar que del destino, cumplía la función de desmerecer algunos aspectos de la fe en la gracia o en la redención, dando a sus seguidores el aire de dignidad que se escandaliza fácilmente de los excesos del fanatismo religioso en nombre de la virtud. Al mismo tiempo, el sincretismo con otras gnoseologías provenientes del pirronismo y del escepticismo moderno de Montaigne, favorecía la inflación del cultivo de la erudición histórica como sustituto de las grandes certezas de la filosofía o de la fe.

El libertinismo erudito, favorecido también, desde el punto de vista cultural, por el clima de intolerancia propio de la época de las guerras religiosas, era por lo tanto un eclecticismo no del todo consciente de que sus posturas podían ser coordinadas y preparadas para realizar una verdadera revolución cultura. Veremos más adelante cuál era el elemento que faltaba a este paso hacia el Iluminismo.

Además de eclecticismo o sincretismo, se puede hablar, empleando aquí un término que nacería mucho más tarde desde las filas del neoidealismo, de inmanentismo naturalista.  El sentido que damos a esta denominación, distinguiéndola del inmanentismo neoidealista, es el de la negación-prevención contra la misma posibilidad de una trascendencia y de una revelación sobrenatural. Es una acentuación del naturalismo, pero despojado un tanto del entusiasmo y del encanto renacentista por la contaminación de elementos atomistas y mecanicistas difundidos después de Descartes. Es por eso que, con mucha agudeza, Del Noce atribuye a los libertinos una tesis que sería luego abandonada por la mayoría de los iluministas: la de eterno retorno cíclico de la naturaleza. Era un modo coherente de cerrar el camino a la trascendencia y a la revelación.

Nuestro filósofo atribuye repetidas veces las posturas propias de los libertinos a un descontrolado dominio de la imaginación sobre la inteligencia y la razón. Y cree poder combatirlas, a nivel cultura, con un fortalecimiento del tema de la atención, que sería como la predisposición necesaria a la búsqueda de la verdad. Pero lo que se venía preparando a través del clima del libertinismo erudito era algo más complejo; tanto que ni la obra de autores tan destacados como Descartes, Pascal, Malebranche, Campanella o Vico pudo detener. La profundidad del fenómeno entrevista por estos autores requería una renovación global de la cultura tradicional que previniera la cristalización de la orientación filosófica y cultural predominante en el siglo XVIII. La división entre escolástica, agustinismo y filosofía moderna, que se combatían entre sí como enemigas, fue una de las causas de la eclosión que siguió.



[1]Apunte elaborado a partir del artículo de Francisco Leocata, Malebranche y el Libertinage Érudit, Sapientia, (1997) 41-74

{
}
{
}

Deja tu comentario El contexto de Malebranche

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre